En un escrito anterior manifesté que es más
beneficioso hacer las cosas bien, que sólo hacerlas.
Hacer bien significa lograr el máximo resultado
utilizando los menores recursos. En cuanto haya que repetir una acción o
reparar algo, se está invirtiendo más tiempo y dinero y ya no se está haciendo
bien lo que se debe hacer. Y no quiero ahondar sobre las emociones negativas (broncas,
angustias e insatisfacciones) que generan problemas en la salud.
Un personal que no hace bien lo que debe hacer,
además de generar mayores costos, demora todos los procesos y recarga la tarea
de otros sectores. Esto, más tarde o más temprano, va a afectar la relación
entre los clientes y la empresa, generando insatisfacción y posicionamiento
negativo y como consecuencia, mayores pérdidas.
Para erradicar ese síntoma de mala acción, hay
que identificar que es lo causa, crear algunas soluciones y ponerlas en
práctica.
Probables causas y sus soluciones
Si alguien no hace bien lo que debe hacer, se
deberán analizar las siguientes tres probables causas:
1.
Falta de conocimientos
2.
Falta de capacidad (física, emocional o mental)
3.
Falta de voluntad
Si el personal tiene la capacidad y la voluntad, es obvio
que le están faltando conocimientos y práctica. La solución es capacitarlo.
Si está suficientemente capacitado y tiene la voluntad y la
actitud positiva para hacer y aún así le sale mal, lo que le falta es capacidad,
es decir, no está preparado física, emocional y/o mentalmente para cumplir
correctamente con las funciones y tareas que requiere ese puesto.
La primera solución es re ubicar a este personal dentro de la
empresa en un puesto cuya exigencia esté acorde a su capacidad. La segunda
solución, es la desvinculación.
Ahora, si usted puede confirmar fehacientemente que el
personal está suficientemente capacitado y tiene la capacidad necesaria y aún
así le sigue saliendo mal, nos queda por entender que no tiene la voluntad, no
quiere hacerlo bien. El primer paso sería averiguar qué factores lo tienen
desmotivado, para diferenciar si son cuestiones inherentes al campo laboral o
al particular (él individuo mismo o su entorno familiar). Si tiene que ver con
lo individual, la empresa tendrá pocas chances de modificar la situación. Si la
desmotivación está relacionada con cuestiones laborales, las probables
soluciones son: 1º) intentar un estímulo positivo (por ejemplo un premio), 2º)
un estímulo negativo (por ejemplo una sanción o incluso una advertencia de
desvinculación) y 3º) ante la reiteración de la falla, la desvinculación.
Hay un paso previo al estímulo positivo. Cuando ese personal
ingresó a la empresa se realizó un contrato tácito donde a cambio de lo que la
empresa le daría, él personal debería cumplir con algunas pautas y determinados
estándares de resultados, por lo tanto, si está por debajo de esos estándares,
está incumpliendo con su parte del trato inicial. Entonces, primero debe
“equilibrar” la balanza. Esto significa que el premio no puede ser para que
haga bien lo que debía hacer desde el principio. El premio es para que haga más
que bien, como estímulo para superar lo estándar.
Y una reflexión final: muchas veces alguien sigue haciendo
las cosas mal porque quien lo debe conducir, controlar, capacitar, felicitar o
sancionar, no lo hace.
En breve, ampliaremos los temas de capacitación y
estimulación al personal.
Para toda consulta, comunicarse
con:
Ing. Juan José Lansky
Magíster en Adm. Estratégica de
Negocios.
Marketing A Su servicio
juanjolansky@arnet.com.ar