miércoles, 20 de marzo de 2013

¿Por qué el personal de la empresa no hace bien lo que debe hacer?


En un escrito anterior manifesté que es más beneficioso hacer las cosas bien, que sólo hacerlas.

Hacer bien significa lograr el máximo resultado utilizando los menores recursos. En cuanto haya que repetir una acción o reparar algo, se está invirtiendo más tiempo y dinero y ya no se está haciendo bien lo que se debe hacer. Y no quiero ahondar sobre las emociones negativas (broncas, angustias e insatisfacciones) que generan problemas en la salud.

Un personal que no hace bien lo que debe hacer, además de generar mayores costos, demora todos los procesos y recarga la tarea de otros sectores. Esto, más tarde o más temprano, va a afectar la relación entre los clientes y la empresa, generando insatisfacción y posicionamiento negativo y como consecuencia, mayores pérdidas.

Para erradicar ese síntoma de mala acción, hay que identificar que es lo causa, crear algunas soluciones y ponerlas en práctica.

Probables causas y sus soluciones

Si alguien no hace bien lo que debe hacer, se deberán analizar las siguientes tres probables causas:
1.      Falta de conocimientos
2.      Falta de capacidad (física, emocional o mental)
3.      Falta de voluntad

Si el personal tiene la capacidad y la voluntad, es obvio que le están faltando conocimientos y práctica. La solución es capacitarlo. 

Si está suficientemente capacitado y tiene la voluntad y la actitud positiva para hacer y aún así le sale mal, lo que le falta es capacidad, es decir, no está preparado física, emocional y/o mentalmente para cumplir correctamente con las funciones y tareas que requiere ese puesto.
La primera solución es re ubicar a este personal dentro de la empresa en un puesto cuya exigencia esté acorde a su capacidad. La segunda solución, es la desvinculación.

Ahora, si usted puede confirmar fehacientemente que el personal está suficientemente capacitado y tiene la capacidad necesaria y aún así le sigue saliendo mal, nos queda por entender que no tiene la voluntad, no quiere hacerlo bien. El primer paso sería averiguar qué factores lo tienen desmotivado, para diferenciar si son cuestiones inherentes al campo laboral o al particular (él individuo mismo o su entorno familiar). Si tiene que ver con lo individual, la empresa tendrá pocas chances de modificar la situación. Si la desmotivación está relacionada con cuestiones laborales, las probables soluciones son: 1º) intentar un estímulo positivo (por ejemplo un premio), 2º) un estímulo negativo (por ejemplo una sanción o incluso una advertencia de desvinculación) y 3º) ante la reiteración de la falla, la desvinculación.

Hay un paso previo al estímulo positivo. Cuando ese personal ingresó a la empresa se realizó un contrato tácito donde a cambio de lo que la empresa le daría, él personal debería cumplir con algunas pautas y determinados estándares de resultados, por lo tanto, si está por debajo de esos estándares, está incumpliendo con su parte del trato inicial. Entonces, primero debe “equilibrar” la balanza. Esto significa que el premio no puede ser para que haga bien lo que debía hacer desde el principio. El premio es para que haga más que bien, como estímulo para superar lo estándar.

Y una reflexión final: muchas veces alguien sigue haciendo las cosas mal porque quien lo debe conducir, controlar, capacitar, felicitar o sancionar, no lo hace.

En breve, ampliaremos los temas de capacitación y estimulación al personal.

Para toda consulta, comunicarse con:

Ing. Juan José Lansky
Magíster en Adm. Estratégica de Negocios.
Marketing A Su servicio
juanjolansky@arnet.com.ar

jueves, 14 de marzo de 2013

Atacando el síntoma no desaparece la causa


Un síntoma es una señal o indicio de algo que está en desequilibrio o que sucediendo. Es un aviso muy útil que nos está alertando de una situación subyacente.

Algunos ejemplos de síntomas en el plano personal:
·         Un dolor de cabeza
·         Olvidarse dónde puso las llaves de la casa
·         Cabellos en el peine
·         El cinto habitual que ajusta un poquito más

Otros ejemplos en el plano empresarial / laboral:
·         Tardanzas del personal o en la entrega de mercadería
·         Olvidos de entrevistas
·         Discusiones entre miembros del equipo
·         Caídas en las ventas

Ahora bien, todo síntoma tiene una causa que lo genera.

Muchas veces, cuando reconocemos un síntoma, lo atacamos: ante un dolor de cabeza tomamos un analgésico, ante la tardanza de un personal se lo sanciona, ante la caída de las ventas se hace una promoción. Puede ocurrir que desaparezca el síntoma, pero será temporario porque no se analizó ni atacó la causa que lo generó.

¿Y si el dolor de cabeza es causado por problemas de vista?, ¿y si la tardanza de un personal es a causa de su desmotivación?, ¿y si la caída de las ventas es causada por mala atención del personal?

Respecto de los síntomas, visualizo las siguientes situaciones a analizar:
1.      No se lo quiere ver (necedad o soberbia) è peligroso
2.      No se lo puede ver (incapacidad) è peligroso
3.      Se lo ve y no se le da importancia (valoración inapropiada) è peligroso
4.      Se lo ve, se le da importancia y se lo ataca con alguna solución è insuficiente

Y digo que es insuficiente porque si bien puede haber desaparecido temporariamente, puede volver y aumentado, generando más destrozos.

El primer paso, entonces es estar alerta a los síntomas ya que le están diciendo que algo no anda bien y si se lo detecta apenas aparece, es probable que sea más fácil y menos cruento atacar la causa que lo generó.
El segundo paso es tratar de detectar lo que está causando es síntoma. Como sugerencia, en el campo empresarial hay solo 3 focos que generan desequilibrio: los recursos humanos (los que hacen las cosas), la tecnología (las herramientas y ambientes donde se desarrollan las actividades) y los procesos (cómo se hacen las cosas).
El tercer paso es pensar y accionar las soluciones para atacar la causa que genera el síntoma.
El cuarto paso es controlar si el síntoma desapareció o se mantiene. En el caso en que se mantenga, se erró en la solución o en la definición de la causa o solamente no se dio el tiempo necesario y si desapareció, felicitaciones y brinde por el avance.

Conclusión: ataque la causa para que desaparezca el síntoma.

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Ing. Juan José Lansky
Magíster en Adm. Estratégica de Negocios.
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martes, 5 de marzo de 2013

Los mandos medios son la clave en el desarrollo empresarial


Es habitual que una organización empresarial privada o pública cuente con una estructura de tres niveles como mínimo: el de la gerencia estratégica, el de los mandos medios o gerencias tácticas y el del personal operativo.

¿Quiénes son los mandos medios?

Independientemente del título que se le otorgue (jefe/a de sector, encargado/a, supervisor/a, coordinador/a, líder), es una persona que debe conducir el personal que tiene a su cargo y por ende mayores responsabilidades que él.

¿Para qué está el mando medio?

El nivel gerencial es el que marca el rumbo y establece las políticas de toda la organización; el personal operativo es el que realiza las acciones y los mandos intermedios son el nexo entre ambos, además de hacer que el personal operativo cumpla con lo que hacer.

¿Cómo debe ser el mando medio?

Hay dos tipos de conductores: el que tiene la filosofía “quedar bien” y el que tiene la filosofía “hacer bien”.

El conductor “quedar bien” prioriza su persona, mientras que el conductor “hacer bien” prioriza la empresa y toda su gente.

El conductor “quedar bien” tiene miedo del qué dirán, que no lo quieran, que lo rechacen, que piensen mal de él, prefiere ser bueno a ser justo, le da los mismos beneficios a todo el personal sin valorar el nivel de participación, eficiencia y productividad de cada uno. No hace cumplir las pautas, disimula y justifica los errores de su equipo, es incapaz de sancionar correctivamente a alguien, es débil, deforma a su gente y genera resultados mediocres. Por ende es altamente peligroso para la organización.

En cambio el conductor “hacer bien”, vela por los resultados de toda la empresa, no teme al momento de imponer y hacer cumplir una pauta aunque esta sea poco amigable, es firme para mantener la indicación, tiene coraje, es justo ya que le da a cada quien lo que merece, genera los resultados convenientes, forma a su gente, es confiable. Es lo que toda organización necesita.

Un ejemplo del error generado por un mando medio “quedar bien”.

El encargado de un depósito no le exige a su gente que use la faja de seguridad al momento de mover pesos importantes y acepta el argumento del personal que dice que le provoca calor. En breve, al operario se le genera una dolencia lumbar que lo lleva a estar varios días en reposo. Consecuencias: lesiones permanentes en el operario, acumulación de tareas en otros miembros del depósito, mayores costos para la empresa, incumplimiento a los clientes, desprestigio, posicionamiento negativo, pérdida de ventas y puedo seguir con la lista.
¿Quiénes pagaron el precio del error del encargado?: el operario y la empresa.
Todo se hubiera evitado si el conductor solamente cumplía con su deber de hacer cumplir la pauta.
  
Condiciones y atributos fundamentales de un mando medio eficiente (“hacer bien”)

  • Estar involucrado con el proyecto empresarial (tener la camiseta tatuada)
  • Priorizar a la empresa y todo su personal por encima de cada individualidad
  • Conocer las pautas de la empresa y hacerlas cumplir
  • Ser justo: darle a cada quien el beneficio que se merece
  • Tener carácter firme y ameno
  • Saber comunicarse
  • Habilidoso para enseñar
  • Saber delegar
  • Conocer las tareas que debe desempeñar su gente
  • Tener actitudes y aptitudes de líder: conducir con el ejemplo
  • Actitud mental positiva
  • Creatividad e innovación para resolver situaciones
  • Coraje para hacer cumplir las pautas, corregir y encausar a su gente
  • Capacidad para reconocer las virtudes, las buenas acciones y los resultados

Algunas condiciones corresponden a la personalidad innata del conductor, otras se las pueden lograr con capacitación y la voluntad para mejorar.

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Ing. Juan José Lansky
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martes, 26 de febrero de 2013

¿Cómo quiere que lo recuerden sus clientes?: algunas ideas


En la nota anterior mencioné que para lograr clientes que recompren permanentemente y lo recomienden, usted debe hacer que recuerden su empresa como primera opción y con agrado, o sea con un excelente posicionamiento.

También dije que el primer paso de este camino es que la cabeza de la organización debe decidir cómo quiere que se la recuerde, con qué atributos.

Imagínese la situación de un comercio cuyos productos también se pueden conseguir en cualquier lugar y al mismo tiempo y cantidades, su precio es parecido o idéntico al de otros comercios, su personal atiende en forma estándar, su publicidad desaparece entre otros avisos, su local está en medio de otros locales con apariencia semejante, su vidriera es una más del montón, cobra con las mismas opciones, brinda los mismos servicios, o sea, no se distingue por nada, ¿por qué se lo va a recordar?, ¿por qué se lo va a elegir? Es indudable que ante una situación así, vende por casualidad. Ta, te, ti, suerte para tí.

Ahora, para lograr la causalidad, veamos en qué podría diferenciarse para posicionarse conscientemente.

Una es a través de la forma de hacer las cosas:

  1. Original: hace lo que los otros no hacen
  2. Diferente: hace lo mismo pero de otra manera
  3. Mejor: comparativamente superior
  4. Adelantado: lo hace antes, es un pionero, innovación permanente

Otras en tomando algunas opciones del mix de marketing:

·      Producto: exclusividad de modelo o de marca, variedad, stock, calidad, prestigio de marcas, empaque, tradicionalidad y/o novedades
·      Precio: es el más alto o el más bajo del mercado. (Recomendación: Si pone precio alto, lo tiene que respaldar con alta calidad y servicio.)
·      Local: presentación, iluminación, ubicación de la mercadería, cartelería, ambientación, vidrieras atractivas y originales
·      Publicidad: el mensaje, el diseño, los medios y la frecuencia de hacerse recordar
·      Promoción: las acciones y regalos que atraen a los clientes, que seducen
·      Servicios: lo que brinda en forma adicional al producto (horario de atención, envoltura para regalo, instalación, capacitación, entrega a domicilio)
·      Personal: presencia, calidad en la atención (cordialidad, respeto, ubicación, sonrisa, saludo, asesoramiento, agilidad, soluciones individuales y en equipo)
·      Mimos: atenciones especiales post venta (salutaciones por cumpleaños y días especiales, control de satisfacción, verificación de uso, priorización de ofertas, regalos adicionales por la continuidad en la relación.)

Una propuesta: no intente abarcar todos los atributos, puede confundir. Elija algunos, pocos y sustentables en el tiempo y trabaje para lograrlos.

Una vez decididos los atributos, el siguiente paso es transmitírselo a su gente y hacer que se cumpla.

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Ing. Juan José Lansky
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jueves, 7 de febrero de 2013

“Hacer bien” es más económico que “sólo hacer”

Uno puede hacer las cosas bien o solo hacerlas y en ambas opciones hay un precio total a pagar.

Ese precio total está compuesto por el dinero, el tiempo, el esfuerzo y la salud física y mental por hacerlo.

Las acciones desarrolladas con la actitud de “sólo hacer” (con desgano, a reglamento, por obligación, sin conciencia), en muchas ocasiones, no salen bien y hay que rehacerlas y esto implica pérdida de dinero, de tiempo y sobre todo disgustos, nervios, “mala sangre” que son los que resienten la salud.

Hacer las cosas bien, de entrada, puede que consuma más dinero inicialmente, pero ahorra todo el resto.

“Sólo hacer” es un atajo. “Hacer bien” es el camino correcto.
“Sólo hacer” es para el presente. “Hacer bien” es para el presente y para el futuro.

Algunas acciones “atajo” y sus consecuencias:


  • Consumir comida y bebida chatarra y barata: es más rápida y rica pero afecta el organismo en el mediano o largo plazo, lo que significará gastos en médicos y medicamentos.
  • Comprar ropa barata: cuesta menos hoy pero requiere más reposiciones.
  • Contratar un albañil, pintor, plomero o carpintero mediocre: es más barato pero va a requerir rehacer el trabajo o convivir con el defecto.
  • Contratar personal operativo sin capacitación: se le puede pagar menos pero es muy poco productivo y comete más errores. ¿Cuánto cuestan su formación y sus errores?
  • Hacer las cosas por “zafar”, incluso menos de lo mínimo imprescindible, estudiar para aprobar, cumplir con el horario mínimo o retirarse antes de tiempo, hacer rápido para terminar antes sin importar el resultado, es obvio que es más barato inicialmente pero no espere un ascenso o premio ni que lo valoricen y retengan en la empresa.

Recuerde: el dinero va y viene, pero el tiempo es único e irreproducible, no lo malgaste y las afecciones de la salud física y mental, muchas veces, son irreversibles.

Entonces, el “sólo hacer” o “hacer bien” va a depender de cuánto quiere pagar y cuándo: si quiere pagar un “precio total” alto, consuma hoy y haga lo más “berreta” que pueda, pero si quiere pagar un “precio total” bajo, haga las cosas bien.


MBA Juanjo Lansky
Magíster en Adm. Estratégica de Negocios
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