martes, 5 de marzo de 2013

Los mandos medios son la clave en el desarrollo empresarial


Es habitual que una organización empresarial privada o pública cuente con una estructura de tres niveles como mínimo: el de la gerencia estratégica, el de los mandos medios o gerencias tácticas y el del personal operativo.

¿Quiénes son los mandos medios?

Independientemente del título que se le otorgue (jefe/a de sector, encargado/a, supervisor/a, coordinador/a, líder), es una persona que debe conducir el personal que tiene a su cargo y por ende mayores responsabilidades que él.

¿Para qué está el mando medio?

El nivel gerencial es el que marca el rumbo y establece las políticas de toda la organización; el personal operativo es el que realiza las acciones y los mandos intermedios son el nexo entre ambos, además de hacer que el personal operativo cumpla con lo que hacer.

¿Cómo debe ser el mando medio?

Hay dos tipos de conductores: el que tiene la filosofía “quedar bien” y el que tiene la filosofía “hacer bien”.

El conductor “quedar bien” prioriza su persona, mientras que el conductor “hacer bien” prioriza la empresa y toda su gente.

El conductor “quedar bien” tiene miedo del qué dirán, que no lo quieran, que lo rechacen, que piensen mal de él, prefiere ser bueno a ser justo, le da los mismos beneficios a todo el personal sin valorar el nivel de participación, eficiencia y productividad de cada uno. No hace cumplir las pautas, disimula y justifica los errores de su equipo, es incapaz de sancionar correctivamente a alguien, es débil, deforma a su gente y genera resultados mediocres. Por ende es altamente peligroso para la organización.

En cambio el conductor “hacer bien”, vela por los resultados de toda la empresa, no teme al momento de imponer y hacer cumplir una pauta aunque esta sea poco amigable, es firme para mantener la indicación, tiene coraje, es justo ya que le da a cada quien lo que merece, genera los resultados convenientes, forma a su gente, es confiable. Es lo que toda organización necesita.

Un ejemplo del error generado por un mando medio “quedar bien”.

El encargado de un depósito no le exige a su gente que use la faja de seguridad al momento de mover pesos importantes y acepta el argumento del personal que dice que le provoca calor. En breve, al operario se le genera una dolencia lumbar que lo lleva a estar varios días en reposo. Consecuencias: lesiones permanentes en el operario, acumulación de tareas en otros miembros del depósito, mayores costos para la empresa, incumplimiento a los clientes, desprestigio, posicionamiento negativo, pérdida de ventas y puedo seguir con la lista.
¿Quiénes pagaron el precio del error del encargado?: el operario y la empresa.
Todo se hubiera evitado si el conductor solamente cumplía con su deber de hacer cumplir la pauta.
  
Condiciones y atributos fundamentales de un mando medio eficiente (“hacer bien”)

  • Estar involucrado con el proyecto empresarial (tener la camiseta tatuada)
  • Priorizar a la empresa y todo su personal por encima de cada individualidad
  • Conocer las pautas de la empresa y hacerlas cumplir
  • Ser justo: darle a cada quien el beneficio que se merece
  • Tener carácter firme y ameno
  • Saber comunicarse
  • Habilidoso para enseñar
  • Saber delegar
  • Conocer las tareas que debe desempeñar su gente
  • Tener actitudes y aptitudes de líder: conducir con el ejemplo
  • Actitud mental positiva
  • Creatividad e innovación para resolver situaciones
  • Coraje para hacer cumplir las pautas, corregir y encausar a su gente
  • Capacidad para reconocer las virtudes, las buenas acciones y los resultados

Algunas condiciones corresponden a la personalidad innata del conductor, otras se las pueden lograr con capacitación y la voluntad para mejorar.

Para toda consulta, comunicarse con:

Ing. Juan José Lansky
Magíster en Adm. Estratégica de Negocios.
Marketing A Su servicio
juanjolansky@arnet.com.ar


1 comentario:

  1. Muy bueno! Y cómo es importante que esa persona encargada del mando medio sepa relacionarse con sus comandados! Creo que ese es el punto, en que uno puede ver a su jefe como a un aliado para que el trabajo se lleve a cabo y sea productivo y placentero a todos, no como a un enemigo. Hacer bien, y al hacerlo, quedar bien, pero sin facilismo y sin autoritarismo.

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