Según el diccionario de la Real Academia Española, un administrador es quien ejerce la autoridad o manda, dirige, ordena, dispone, distribuye, gradúa o distribuye algo para obtener algún rendimiento.
Vamos a plantear que quien cumple la función de administrador, puede tener como título gerente, supervisor o encargado o similar.
Las funciones de todo administrador son:
1. Planificar, es decir, definir dónde está en este momento y adonde se quiere llegar y trazar un camino para alcanzar esa meta u objetivo.
2. Organizar. Es ver con quienes y con qué se va a cumplir el plan.
3. Accionar: es poner en marcha el plan. Esto es lo que va a generar los resultados.
4. Control. Es la tarea más resistida, sin embrago, tremendamente importante para verificar el cumplimiento del plan y sus desviaciones para poder corregirlo.
Los resultados obtenidos pueden llevar a que un administrador sea:
a) incompetente, si no alcanzó los resultados
b) eficaz, si logró el resultado pero gastando más recursos de los necesarios
c) eficiente, si logró el resultado con los menores recursos posibles
De cualquier manera, el administrador se enfoca en la tarea.
El líder se enfoca en la gente que hace la tarea. Se ocupa de generar el clima laboral óptimo para lograr el mejor resultado en forma eficiente.
O sea que además de ser un excelente administrador, el líder debe lograr tres atributos personales más:
1. Ser ejemplo para su gente, en actitud positiva, en entusiasmo, en aptitud, en responsabilidad, en puntualidad, en esfuerzo, en generosidad, en fin, en todo lo que le vaya a pedir a su gente.
2. Ser justo. Lo más fácil es ser bueno, pero cuando se es bueno con alguien se puede ser injusto con otros. Justicia significa premiar al que corresponde y castigar para corregir al que incumple con alguna pauta, tarea, requisito o procedimiento.
3. Generar afecto. El líder es tal por el afecto de su gente. Al jefe solo se lo respeta, al líder además se lo quiere. Y para generar afecto hay que brindar afecto.
